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Τετάρτη 25 Μαΐου 2022

ΓΙΟΛΑΝΤΑ ΒΕΔΡΕΓΑΛ

 


YOLANDA BEDREGAL

OJOS PARA EL LLANTO LEJANO

Déjame llorar el llanto de todas tus soledades
y de todos tus cansancios.
Siempre he llorado abandonos y pena de los demás,
mi amor nunca fue mi amor.
Siempre fue cubrir heridas abiertas por otra mano.
Mi vida nunca fue mía.
Cada vida es algo mía, yo soy de todas las vidas.
No será mía mi muerte.
¡Ni eso tengo sólo mío! Todos se mueren en mí…
sólo lloro el llanto ajeno y el dolor de los demás.

Has de olvidarme mañana, lo mismo que él me olvidó.
Tengo en mí, sino de madre;
todos lloran en mi falda y yo siempre lloro sola.
¿será que rechazo al hijo
eterno que duerme en mí y su lamento obstinado
es un gong de negación?
Lloro por todos los hombres en cansancio y soledad.

¡Nada es mío! ¡Nada es mío!
Ni mis ansias, ni mi hijo, ni mi vida, ni mi amor.
Sobre el sordo Cosmos lloro
cansancios y soledad.

 

Δευτέρα 25 Απριλίου 2022

ΓΙΟΛΑΝΤΑ ΒΕΔΡΕΓΑΛ

 


YOLANDA BEDREGAL

SAL DE MIS LÁGRIMAS

Tanto por ti he llorado
tanto, tanto
que te has identificado
con la sal de mis lágrimas.

Ya no puedo llorar de cosa alguna
sin que tú vengas a mis ojos.

Si me enternece un niño,
si me azota la duda,
y hasta si lloro de alegría
o sin motivo,
en la sal de mis lágrimas
tú siempre estás presente.

En la hebra de hilo,
en el libro que leo,
sobre la almohada
a veces caen mis lágrimas,
te juro, ¡sin motivo!
Y siento como si tu pelo
me rozara los pómulos.

Tengo necesidad de llorar
por algo que no seas tú.

 

Παρασκευή 25 Μαρτίου 2022

ΓΙΟΛΑΝΤΑ ΒΕΔΡΕΓΑΛ

 


YOLANDA BEDREGAL

VIAJE INÚTIL

Para qué el mar?
Para qué el sol?        
Para qué el cielo?
Estoy de viaje hoy día
en viaje de retorno        
hacia aquella palabra sin orillas
que es el mar de mi misma
y de tu olvido.        
Después de que te he dado mar y cielo
me quedo con la tierra de mi vida        
que es dulce como arcilla
mojada en sangre y leche.
Ahora me sobra todo lo que tuve        
porque soy como acuario y como roca.
Por mi sangre navegan peces ágiles        
y en mi cuerpo se enredan las raíces
de unas plantas violetas y amarillas.        
Tengo en la espalda herida
cicatrices de alas inservibles,
y un poquito en mis ojos todavía        
hay humedad inútil de recuerdos.
Pero, que importa todo esto ahora?        
cuanto estiro los brazos y no hay nada
que no sea yo misma repetida.        
Acaso no soy mar y no soy roca?
Misterios de colores en mi vida
suben y bajan en mareas altas        
y extraños animales y demonios
se fingen ángeles y helechos en mis grutas.        
Están además el mar, el sol, la tierra.
Ahora que he vuelto de un amor inmenso,        
tengo ya en la palabra sin orillas
lo que pudo caber entre sus manos.

 

Παρασκευή 25 Φεβρουαρίου 2022

ΓΙΟΛΑΝΤΑ ΒΕΔΡΕΓΑΛ

 


YOLANDA BEDREGAL

REFERENCIA DE RUTA Y DIBIUJO DE MAPA

De límite sin límite. Innominable. Lo dibujó mi padre, cada día, con sus palabras, en los papeles blancos de nuestra infancia inédita.
Grimm, Hans Christian Andersen, Perrault, iluminaron los faros de los mares.

Los mares quizá no son más grandes que una lágrima. Quizá. Es una duda; no un dolor. Una lágrima pudo servir de lente para ver crecer este PAÍS que, al principio, cabía tras los pequeños párpados cerrados.

Lo habitaron los personajes de los cuentos que iban desertando de las páginas frías de los libros para venir a vivir con nosotros, anulando la lejanía y embarullando el tiempo.

Venía a poblarlo los personajes de la Biblia para ser amigos de los piratas y conocer a Tito y Tragabuches, a la Suegra del Diablo, al Mono de Brea y Juan Soldado. Vinieron a conocer las brujas y a jugar con las muñecas de los bazares modernos.
Nuestra sabia ignorancia de niños embelleció el mundo imaginario.

Dios y criatura al mismo tiempo, fui dueña de mi propio universo.

Nuestros dominios eran más grandes que los del Dominio del Canadá. Y más maravillosos.

Porque, como los héroes de tus cuentos, muchas veces desaparecían las ciudades en la boca de un dragón; pero, como tus héroes, volvían a nacer con las buenas acciones.

Después estas ciudades se fueron por las letras del Silabario y del Libro “Nene”. Ya no volvimos a jugar elefante con mi papá ni apostamos con mis hermanos a dormirse primero. Aprendimos más bien unos versos sencillos.

Ya en el otro muelle, en la otra tabla resbaladiza del escritorio, no estaban cabalgando mi hermano Gonzalo ni el niño Juanito jugando caballos.

Sopló viento. Nos cayó un pedazo del mapa a cada uno. Todos ahora tenemos derroteros diferentes.

Soplaron vientos. En nuestras cabezas de seis años se hundieron unos mundos. Y otros mundos nacieron.

Te daré grandes banderas para que las prendas con espinos en el aire. Te daré la brújula pequeña de mi nombre para que vengas en lo mío, absurdo y definitivamente indescifrable.

 


Τρίτη 25 Ιανουαρίου 2022

ΓΙΟΛΑΝΤΑ ΒΕΔΡΕΓΑΛ

 



YOLANDA BEDREGAL

ΙNVITACIÓN AL VIAJE

Quiero que veas mi país.

Voy a poner postes de kilometraje con las fechas.

Voy a darte migas de pan y piedras blancas de Pulgarcito para que sigas los caminos, espantando las huella de los días que son las horas, volanderas de todo color, de toda forma. Blancas, largas, flexibles: garzas y cisnes; pesadas, feas; avestruces; pequeñas, livianas sin rumbo; vuelo de las horas y de los pájaros sobre el mundo.

Horas que vuelan una vez sobre las olas y caen en el hueco de todo lo pasado. Pequeñas aves de los minutos negros volando en cruz a picotear la primavera: golondrinas.

Te daré piedras preciosas de las grutas de Aladino. Tengo tantas en los ojos, en las manos; sobre el piso de mi cuarto está tendido el arcoiris. Pedrería multicolor de mis rutas. (Las gentes alargarían, ávidas, las manos sobre la huella).

Mejor, toma hitos en las honduras que han de florecer hoy día para tus ojos y que después han de hundirse como todo lo demás, en la obsesión de los naufragios.

Me faltan las líneas isotérmicas e isotópicas para que sigas por mis mundos. No podré guiarte a través de ellos. Pero tú vendrás a mí. Y entonces yo te llevaré.

Será como esas cajas de sorpresas que empiezan en una grande y encierran otras más pequeñas. Podrás ir abriéndome hasta hallarme, como un regalo de la Primavera, intacta, igual que el interior de la última caja: vacía.