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Δευτέρα 28 Μαρτίου 2022

ΟΒΙΔΙΟ ΟΡΤΕΓΑ

 


OVIDIO ORTEGA

 

ESCUELA FLAMENCA

 

La madre emparejando calcetines

frente al televisor,

                              y

                              una luz tenue

—entre amarilla y blanca

pero sin consistencia—

viniendo desde afuera

a esclarecer la cueva de la sala,

depósito de sombras.

 

A un lado su marido

con la pierna cruzada

y el aspecto cansino,

el rostro un tanto más iluminado

por las detonaciones de la tele

que estalla en sus imágenes.

 

El par en su rutina

dejando transcurrir las manecillas

hasta las nueve y media,

esperando la muerte en el sofá

con la mirada puesta ya en la nada;

 

en la pantalla, no en el noticiero,

en el tapiz y

                       no precisamente

en la pared,

                    y no en el revistero

sino en el monograma de la alfombra.

 

Las fotos familiares, los adornos,

las acuarelas, el piano arrumbado

por más de cuatro lustros

se adhieren al suspenso

de cuanto los rodea.

 

Δευτέρα 28 Φεβρουαρίου 2022

ΟΒΙΔΙΟ ΟΡΤΕΓΑ

 


OVIDIO ORTEGA

 

PARÁBOLA DE LA MIGRAÑA

 

El oído. La sien. El ojo.

El cántaro agobiado por el agua

y su presión de arteria.

 

Tambores muy adentro.

Tambores en el hueso de la fruta

filtrando desde dentro la descarga

rumbo a la superficie mojada por el fuego.

 

Llevar bajo la cera del semblante

un coral rojo, un rojo candelabro

de venas palpitantes. Solución:

ceder el pensamiento por un rato.

 

Pero tampoco el sueño.

 

Sus turbulencias viajan por el agua

y alcanzan la otra orilla

del cántaro apacible

con la celeridad de cualquier ruido.

 

Basta una sola onda

—el desliz de la manta—

para volver al punto de partida

y prolongar el fin.

 

Παρασκευή 28 Ιανουαρίου 2022

ΟΒΙΔΙΟ ΟΡΤΕΓΑ

 


OVIDIO ORTEGA

 

HALLAZGO

 

Una mujer dormida en el vado del alba.

Una mujer dormida

en el sector más bajo de los sueños

como un guijarro liso

al fondo del estanque.

 

Bien parece una muerta. Lo pregonan

la escuadra que postula su rodilla,

los brazos en un gesto de abandono,

el dorso en posición un tanto incómoda,

la ausencia de resuello

por tiempo indefinido.

 

Alguien se viste a un lado

cuidadosamente, tratando

de no hacer mucho ruido o alterar

el agua del sepulcro que la habita,

su nivel.

 

La luz va esmerilando los contornos.

 

Pensar que no estarás cuando ese cuerpo

renuncie a ser un bulto inanimado

y se convierta en el papel volátil

 

que al curso de las horas encandile

—con un fulgor quizá más necesario

que el sol de los cristales—

 

los zócalos de casa

donde la transparencia que nos cubre

despliega el manuscrito

de todos sus enigmas.