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Παρασκευή 3 Απριλίου 2026

ΣΟΥΣΑΝΑ ΣΟΚΑ

 




JORGE LUIS BORGES

 

ΣΟΥΣΑΝΑ ΣΟΚΑ

 

Μὲ ἀγάπη ἀργή, ἤρεμη κοιτοῦσε τοὺς διαφόρους

χρωματισμοὺς τοῦ δειλινοῦ. Τῆς ἄρεσε, ὅταν

στῆς μελωδίας τοὺς σχηματισμοὺς χανόταν

ἢ μὲς στῶν στίχων τὴ ζωὴ μὲ ἀλλοκότους ὅρους.

Τὸ κόκκινο ὄχι τὸ βαθύ, μὰ οἱ γκρίζες στρώσεις

τῆς πλέκαν τὴ λεπταίσθητή της εἱμαρμένη

ποὺ νὰ διακρίνει καθαρὰ ἦταν ἀσκημένη

τί ζεῖ στῶν ἀμφιβολιῶν τὶς ἀποχρώσεις.

Δὲν πάτησε, δὲν μπῆκε, καὶ ἀγνοεῖ ποῦ πέφτει

τὸ χάος τοῦ λαβύρινθου· κρυφοκοιτοῦσε

τὰ σχήματα ἢ τὸν σάλο ἀπ᾽ ἔξω καὶ ὅλο ζοῦσε

σὰν μι᾽ ἄλλη νά ᾽ταν κείνη μέσα σὲ καθρέφτη.

Θεοὶ ἀλειτούργητοι ἀπέστρεψαν τὸ ὄμμα:

στὶς τίγρεις τὴν ἀφῆσαν, στοῦ Πυρὸς τὸ στόμα.

 

Μετάφραση: Γιῶργος Κεντρωτής.

 


Πέμπτη 20 Δεκεμβρίου 2018

ΣΟΥΣΑΝΑ ΣΟΚΑ!



SUSANA SOCA


ESTATUAS

Al principio soñé que soñaría con algún ángel.
Tarde, los sueños de los jóvenes vivos fueron mis sueños.
Y bruscamente me abandonaron.

Luego soñé con los sueños salidos de las bocas de
piedra de las estatuas. Las góticas criaturas siempre
de pie en las estrechas casas de sus pórticos. Talladas
por las manos que no mueren. Nombre de amor seguro
para las manos que no tienen nombre.

El alto objeto de sus sonrisas persigo en ellas.
Púdicas reinas de trenzas como la trama de sus claros
años. Y en hueco de piedra reconocemos los raros
hechos que las tapicerías nos enseñan.

Doncellas de la ley. Orden y señorío de la Escritura.
Y las de fría llama ya para siempre ardientes bajo los
techos ojivales de sus abiertas casas.

En sus bocas el fuego, como en el aire los pliegues
de sus mantos por mil años detenido.

Y las otras apenas como estatuas de estatuas.

En otro tiempo la Dama bajó de Chartres para dejar
su retrato. Las otras la acompañan junto a la sacristía.
En un boscaje oscuro que recoge el polvo de los
altares abandonados.

Sobre una vieja tierra, como olvidadas. Entre laureles
húmedos, la lluvia detenida por el más largo otoño.

Y entre soldados en bicicleta los grandes hongos redon-
dos inclinados por la niebla, las cabezas cubiertas de
enlutadas señoras. Desde el principio quietamente
juntas. Llenas de pausas como la lluvia.

Y las otras apenas como estatuas de estatuas.

Sobre una vieja tierra. Hechas para estar de pie yacen-
tes, dóciles. Con sus sonrisas que nunca duermen. Sobre una
vieja tierra entre dos lluvias.

Bajo la frente cuando me pierdo. Vuelvo a buscar en
ellas el alto objeto de sus sonrisas siempre encendidas.

Τετάρτη 21 Νοεμβρίου 2018

ΣΟΥΣΑΝΑ ΣΟΚΑ!



SUSANA SOCA


CABALLOS

Ellos corrían estrechamente. Sobre la arena más liviana que la tierra. Y más pesada que el aire. Cuando del otro lado estaba el mar. Y medían sus pasos las grandes olas inflexibles. Y los espacios de sus silencios, exactamente medían.

Cuando la hierba sobre la arena nace. Como una flor del agua, traza su campo donde la otra lleva la sal.
Y sus silencios entrecruzados bajo la lluvia resbalan entre los cascos de los caballos.

La joven noche que una misma avidez deslumbra y ciega. Despierta y sonríe al paso de los caballos. Sobre una delicada arena. Amazona de rígidos guantes de fieltro, hace una señal y en silencio los guía. A la señal reconocemos la misma suave distante mano que rozaba la cara en las tinieblas. La joven noche que amó la hierba y la estrella. Con su amor que todo lo que vive y muere en el semblante de un solo amado vanamente reunía. Alguien que buscaba un mismo brillo. A través de los reflejos, entre los bosques macizos.
En las lagunas breves de los pastos.

Entre la vela y el sueño. Son caballos del mar. Andan sus pasos sin fronteras. Ondulan en el sueño sus crenchas apretadas por el más largo viento de la noche. El que camina hacia un mismo punto. Por el ligero, el insistente ritmo socavada la sombra. Sin más tambores que los tambores de sus cascos. Aletargados sobre la arena.
Ágilmente atraviesan los círculos del sueño. Y son caballos del aire. Andan sin tregua y sin fatiga, livianamente. A lo largo de la noche. Desaparece el sonido. En un puro movimiento. Y sólo el ritmo entra en el sueño. Como el aire al azar toca la piel de los tambores enmudecidos.

Y sin reposo sé que he de volver a la primera arena.
Y vanamente he de explorar la noche apenas entreabierta. En busca del camino de sus pasos. Siento que se mueven.
Entran en el sueño. Y son caballos del aire.

Κυριακή 21 Οκτωβρίου 2018

ΣΟΥΣΑΝΑ ΣΟΚΑ!



SUSANA SOCA


REFLEJOS

Sobre el llano fulgura
el falso hielo
de la más clara niebla,
ya sólo vamos
por un camino de lentos bosques
hacia esferas de niebla
que se detienen
en la sustancia lúcida.

Giramos horas y horas
con una lámpara
y en el largo reflejo
otra luz otra lámpara
sin tregua miro,
de vidrio y opalina
corona y límite
de la no vista llama.

Lo que alumbra yo ignoro
y nadie sabe,
del brillo que trasluce
y no se muestra
encandilado el corazón,
por un instante
devorador el tiempo
juega despacio
juega a ser devorado.

Hinca sus dientes
la inútil agudeza
y se detiene
en la carne de vidrio.

El aire espeso
ríos de transparencias
deja entrever
con ellas comunica
la ausente luz
hasta que algún aliento
los vuelve ciegos
mientras el día
en la noche se funde
y un solo día
como el otoño pesa.

Con todo lo que ignoro
haré una esfera
de opalina, una esfera
que ha de rasgar
la lluvia como
si fuera alguna mano...
Y no se quiebra, se esconde.

Con el fulgor perdemos
al mismo tiempo
colores sucesivos
retoños últimos
del bosque ya talado.


Πέμπτη 20 Σεπτεμβρίου 2018

ΣΟΥΣΑΝΑ ΣΟΚΑ!



SUSANA SOCA


ALEGRÍA

La lámina segura del sueño que se quiebra
ha partido la noche como un fruto redondo.
En mitad de lo oscuro al extremo del ansia
hubo una sombra, blando reverso de esplendores,
memoria de una noche de Epifanía.

Despertar en el túnel del más largo temblor
aguardando los climas devastados e iguales
luego el golpe el asombro la inmersión el relámpago,
a todo lo entrevisto extiendo abrazos nuevos
entran de nuevo en mí las caras y las cosas
por el amor de la mirada mía
alguna vez reunidas.

Sonrío a las imágenes y he de volver con júbilo
a unir aquello que estaba separado,
tierras sin agua ya bruscamente florecen
para entrar en mis ojos algún remoto viento
acercará los cinco extendidos jardines.
La luna de mis álamos su esbeltez me devuelve
grabados que no olvido, inmóviles ciudades
y en las ciudades, altas las ya quemadas torres.
Hacia mi boca ausente el olor de la tierra
y del lejano mar han de volver despacio.
Conmigo el mar disperso, atraviesan sus olas
las formas que algún día me fueron favorables.

Mi sombra se aligera del peso de mi cuerpo
aunque fui quebrantada por aquello que amaba,
los dones de ansiedad fueron los vanos dones
e intactos sin servir giraron sobre sí.
Jadeante, esplendorosa, la marea del amor
no me ahoga y regresa a través del espanto
a sumergirme entera en la alegría;
acaso las tinieblas un instante entreabiertas
me dejaron pasar; ahí donde se toca
el cristal con el agua nacen arpas y fuentes.
Basta un hilo del agua, un hilo de la música
para seguirte en una noche desconocida.

Tú, mal buscado, tú que siempre busco,
en otro tiempo yo repetía
si tú no vienes con nadie iré.
Supe que despertaba en desiertos privados
de voz y extrañamente regocijada al fin,
feliz de nunca estar en nada,
siento ahora que ves como la propia sombra
partida del destino de mi cuerpo inclinado
sobre lo inmóvil salta y sin esfuerzo baila.
                                        

Τρίτη 21 Αυγούστου 2018

ΣΟΥΣΑΝΑ ΣΟΚΑ!



SUSANA SOCA


NOCHE Y CRUZ

Por el camino de una noche mía
anuladora exacta,
entro sin gestos, sin golpear en vano,
en la noche de todos.

Como ninguna pródiga en modos de morir,
cuando en secreto el aloe da renovados zumos
para llegar a innumerables bocas,
cuando el nocturno pecho dentro de mí jadea,
la cruz de la noche entra en la cruz de mis manos
sobrellevada a tientas y de pie.
Es la noche sin tregua, la que busca cien muertos
para aprender hasta qué extremo un solo
agonizante puede respirar.

Cuando persigue el hombre sin cesar al hombre
la misma trampa sirve para el uno y el otro
la misma ausente mano
hace cortar el cuello del lobo y de la tórtola.
Y la rutina ordena
con más rigor que la pasión difunta.
Cuando persigue el hombre en cada sitio al hombre,
a los unos da muertes que no serían la suya,
al uno quita el alma, al otro sepultura.
Una metralla ciega hasta en los muertos cava
y la mano de un niño cuelga de frescos olmos.

En súbito tumulto
se incendia la noche desde adentro.
Se reduce el antiguo lugar para la sombra,
como muros y troncos se parten las tinieblas.
Desaparecen ellas, las casas y los bosques.

Una noche con ojos abiertos para siempre,
ha de seguir en busca de los perdidos párpados.
Ahora es el tumulto
y la cruz de la noche silenciosa,
en la cruz de las manos.