Τρίτη, 30 Απριλίου 2019

ΒΙΘΕΝΤΕ ΑΛΕΪΧΑΝΔΡΕ



VICENTE ALEIXANDRE


LUNA DEL PARAÍSO

Símbolo de la luz tú fuiste,
oh, luna, en las nocturnas horas coronadas.
Tu pálido destello,
con el mismo fulgor que una muda inocencia,
aparecía cada noche presidiendo mi dicha,
callando tiernamente sobre mis frescas horas.

Un azul grave, pleno, serenísimo,
te ofrecía su seno generoso
para tu alegre luz, oh luna joven,
y tú tranquila, esbelta, resbalabas
con un apenas insinuado ademán de silencio.

¡Plenitud de tu estancia en los cielos completos!
No partida por la tristeza,
sino suavemente rotunda, liminar, perfectísima,
yo te sentía en breve como dos labios dulces
y sobre mi frente oreada de los vientos clementes
sentía tu llamamiento juvenil, tu posada ternura.

No era dura la tierra. Mis pasos resbalaban
como mudas palabras sobre un césped amoroso.
Y en la noche estelar, por los aires, tus ondas
volaban, convocaban, musitaban, querían.

¡Cuánto te amé en las sombras!
Cuando aparecías en el monte,
en aquel monte tibio, carnal bajo tu celo,
tu ojo lleno de sapiencia velaba
sobre mi ingenua sangre tendida en las laderas.

Y cuando de mi aliento ascendía el más gozoso cántico
hasta mí el río encendido me acercaba tus gracias.
Entre las frondas de los pinos oscuros
mudamente vertías tu tibieza invisible,
y el ruiseñor silencioso sentía su garganta
desatarse de amor
si en sus plumas un beso de tus labios dejabas.

Tendido sobre el césped vibrante,
¡cuántas noches cerré mis ojos bajo tus dedos blandos,
mientras en mis oídos el mágico pájaro nocturno
se derretía en el más dulce frenesí musical!

Toda tu luz velaba sobre aquella cálida bola de pluma
que te cantaba a ti, luna bellísima,
enterneciendo a la noche con su ardiente entusiasmo,
mientras tú siempre dulce, siempre viva, enviabas
pálidamente tus luces sin sonido.

En otras noches, cuando el amor presidía mi dicha,
un bulto claro de una muchacha apacible,
desnudo sobre el césped era hermoso paisaje.
Y sobre su carne celeste, sobre su fulgor rameado
besé tu luz, blanca luna ciñéndola.

Mis labios en su garganta bebían tu brillo,
agua pura, luz pura;
en su cintura estreché tu espuma fugitiva,
y en sus senos sentí tu nacimiento tras el monte incendiado,
pulidamente bella sobre su piel erguida.

Besé sobre su cuerpo tu rubor, y en los labios,
roja luna, naciste , redonda, iluminada,
luna estrellada por mi beso, luna húmeda
que una secreta luz interior me cediste.

Yo no tuve palabras para el amor. Los cabellos
acogieron mi boca como los rayos tuyos.
En ellos yo me hundí, yo me hundí preguntando
si eras tú ya mi amor, si me oías besándote.

Cerré los ojos una vez más y tu luz límpida,
tu luz inmaculada me penetró nocturna.
Besando el puro rostro, yo te oí ardientes voces,
dulces palabras que tus rayos cedían, .
y sentí que mi sangre, en tu luz convertida,
recorría mis venas destellando en la noche.

Noches tuyas, luna total : ¡ oh luna, luna entera!
Yo te amé en los felices días coronados.
Y tú, secreta luna, luna mía,
fuiste presente en la tierra, en mis brazos humanos.



TWO ENGLISH POEMS



JORGE LUIS BORGES


TWO ENGLISH POEMS

       To Beatriz Bibiloni Webster de Bullrich

  
I.

The useless dawn finds me in a deserted streetcorner; I have outlived the night.
Nights are proud waves: darkblue topheavy waves laden with all hues of deep spoil, laden with things unlikely and desirable.
Nights have a habit of mysterious gifts and refusals, of things half given away, half withheld, of joys with a dark hemisphere. Nights act that way, I tell you.
The surge, that night, left me the customary shreds and odd ends: some hated friends to chat with, music for dreams, and the smoking of bitter ashes. The things my hungry heart has no use for.
The big wave brought you.
Words, any words, your laughter; and you so lazily and incessantly beautiful. We talked and you have forgotten the words.
The shattering dawn finds me in a deserted street of my city.
Your profile turned away, the sounds that go to make your name, the lilt of your laughter: these are the illustrious toys you have left me.
I turn them over in the dawn, I lose them; I tell them to the few stray dogs and to the few stray stars of the dawn.
Your dark rich life…
I must get at you, somehow: I put away those illustrious toys you have left me, I want your hidden look, your real smile –that lonely, mocking smile your mirror knows.


II.

What can I hold you with?
I offer you lean streets, desperate sunsets, the moon of the ragged suburbs.
I offer you the bitterness of a man who has looked long and long at the lonely moon.
I offer you my ancestors, my dead men, the ghost that living men have honoured in marble: my father’s father killed in the frontier of Buenos Aires, two bullets through his lungs, bearded and dead, wrapped by his soldiers in the hide of a cow; my mother’s grandfather –just twentyfour- heading a charge of three hundred men in Perú, now ghosts on vanished horses.
I offer you whatever insight my books may hold, whatever manliness humour my life.
I offer you the loyalty of a man who has never been loyal.
I offer her that kernel of myself that I have saved, somehow – the central heart that deals not in words, traffics not with dreams and is untouched by time, by joy, by adversities.
I offer you the memory of a yellow rose seen at sunset, years before you were born.
I offer you explanations of yourself, theories about yourself, authentic and surprising news of yourself.
I can give you my loneliness, my darkness, the hunger of my heart; I am trying to bribe you with uncertainty, with danger, with defeat.

Δευτέρα, 29 Απριλίου 2019

ΤΟ ΒΡΑΔΙΑΣΜΑ ΤΟΥ ΚΑΠΝΙΣΤΗ



ΧΡΗΣΤΟΣ ΤΟΥΜΑΝΙΔΗΣ


ΤΟ ΒΡΑΔΙΑΣΜΑ ΤΟΥ ΚΑΠΝΙΣΤΗ

Μέσα στην κάφτρα και τον καπνό που φωνάζει
είναι όλα τα τρένα των οχτώ.
Όλες οι απωθημένες σου σιωπές.
Είναι το βράδυ αυτό
        που στέκει
αμέτοχο δήθεν στον θάνατο.

Είναι τα δυο κιτρινισμένα δάχτυλά σου,
η στιγμή πριν και η στιγμή μετά τη στάχτη.




Από το βιβλίο: Χρήστος Τουμανίδης, «Από το βάθος της αιτίας (Ποιήματα 1978-2005)», Εκδόσεις Κουκίδα, Αθήνα 2018, σελ. 111.


Κυριακή, 28 Απριλίου 2019

Η ΑΝΑΣΤΑΣΗ ΤΟΥ ΚΥΡΙΟΥ



ΔΙΟΝΥΣΙΟΣ ΣΟΛΩΜΟΣ


Η ΑΝΑΣΤΑΣΗ ΤΟΥ ΚΥΡΙΟΥ

Φως υπερούσιον ο Χριστός περιενδεδυμένος
σηκώθηκε απ’ το μνήμα του τον θάνατο πατώντας
θανάτω. Αθάνατος, υπέροχος, πανάγιος όντας
σαν κέδρος έστεκε σε ωριά βουνοκορφή υψωμένος.

Φτερά υπερούσια ετάνυζε ένας άγγελος σταλμένος
και «Ηγέρθη!» ανέκραζε περήφανα φωνοκοπώντας·
η όψη του, πυρή και ωσάν σμάλτο αστραποβολώντας,
εξάναβε στο βλέμμα του το φως με κάθε σθένος

νοητό οπλισμένο. Αστράφτουν κι άλλο τότε οι ουρανοί – αιώνια
μες στων ψυχών τα μάτια τη χαρά έχουνε σφαλίσει
κι οι κόρες όλες στεφανώθηκαν με χρυσοκλώνια.

Η χάρις του Θεού δεν αναβλύζει οχ κάποια φλέβα
και γλώσσα ανθρώπου δεν μπορεί το βάθος να λαλήσει,
το δε κατέβα στη γαλήνη της δεν έχει ανέβα.



Μετάφραση: Γιώργος Κεντρωτής.

ΠΑΟΥΛ ΜΠΟΛΤ



PAUL BOLDT


DER DENKER

Nachmittag wird, und Wetter steigen schwarz
Herauf. Des Blitzes Ferse leuchtet im
Gewölk. Auf das Gebirge beißt voll Grimm
Der Donner, und Regen speien aus den Quarz.

Den Fuß den Felsgesteinen eingestemmt,
Die Augen abgewandt, als horche er,
So kommt er durch die Schründe, weglos, quer.
Zum weißen Urherrn in der Blitze Hemd.

Der Abgrund saugt Milliarden Zentner Himmel
In sich hinein. Der Weiße oben bleckt,
Zu dem er steigt. Durch Gletscher grün von Schimmel,

Des Riesen Bart, der von den Föhnen leckt.
Und schon reißt weit der Horizont entzwei, —
Blank, eben, schwangleich rauscht ins All ein Schrei.