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Σάββατο 14 Μαΐου 2022

ΟΙ ΠΟΙΗΤΕΣ ΣΤΗ ΜΑΔΡΙΤΗ ΤΟ 1935

 


PABLO NERUDA 

ΟΙ ΠΟΙΗΤΕΣ ΣΤΗ ΜΑΔΡΙΤΗ ΤΟ 1935

Μὰ κι αὐτὴ ἡ Μαδρίτη! Πηγαίναμε μαζὶ μὲ τὴ γαλικιανὴ ζωγράφο Μαρούχα Μάγιο στὰ πιὸ μακρινὰ προάστια ψάχνοντας νὰ βροῦμε σπίτια ποὺ πουλοῦσαν σπάρτα καὶ ψάθες, σπίτια ἄλλα, ἐκεῖ ποὺ δούλευαν οἱ βαρελάδες, οἱ σχοινάδες, οἱ βιοτέχνες ποὺ δούλευαν τὰ πάσης φύσεως ξερὰ ὑλικὰ τῆς Ἰσπανίας, ὑλικὰ ποὺ τυλίγουν καὶ σφίγγουν καὶ πνίγουν τὴν καρδιά της. Ἡ Ἰσπανία εἶναι ξερὴ καὶ πετρώδης· ὁ ἥλιος τὴ χτυπάει κάθετα, οἱ πεδιάδες της πετᾶνε σπίθες, καὶ μὲ τὴ σκόνη, ποὺ στροβιλίζονται παντοῦ, κατασκευάζονται πύργοι ἀπὸ φῶς. Οἱ μόνοι ἀληθινοὶ ποταμοὶ τῆς Ἰσπανίας εἶναι οἱ ποιητές της: ὁ Κεβέδο μὲ τὰ βαθιὰ πράσινα νερά του καὶ τοὺς μελανοὺς ἀφρούς· ὁ Καλδερὸν μὲ τὶς συλλαβές του ποὺ τραγουδᾶνε· οἱ κρυστάλλινοι ἀδελφοὶ Ἀρχενσόλα· ὁ Γκόνγκορα: ποταμὸς ὅλο ρουμπίνια.

Τὸν Βάγιε-Ἰνκλὰν τὸν εἶδα μόνο μία φορά. Πολὺ κομψός, μὲ τὴν ἀτελείωτα μακριά του γενειάδα, μοῦ φάνηκε σάμπως νά ᾽βγαινε μέσα ἀπὸ τὰ φύλλα τῶν βιβλίων του, ἔχοντας τυπωθεῖ καὶ ὁ ἴδιος ἐκεῖ, στὸ κιτρινισμένο χρῶμα τῶν σελίδων τους.

Τὸν Ραμὸν Γκόμεθ δὲ λὰ Σέρνα πρῶτα τὸν γνώρισα ἀπομονωμένον στὴν κρύπτη του, στὸ Πόμβο, καὶ κατόπιν τὸν εἶδα καὶ στὸ σπίτι του. Ποτέ δὲν ξέχασα τὴ στεντόρεια φωνὴ τοῦ Ραμό, ποὺ διηύθυνε ἀπὸ τὸ κάθισμά του στὸ καφὲ τὴ συζήτηση ἐν μέσω γέλιων, στοχασμῶν καὶ καπνῶν. Ὁ Ραμὸν Γκόμεθ δὲ λὰ Σέρνα εἶναι γιὰ μένα ἕνας ἀπὸ τοὺς μεγαλύτερους συγγραφεῖς τῆς γλώσσας μας, στὴ δὲ μεγαλοφυΐα του συγκεντρώνεται ἡ πάγχρωμη καὶ ἀνομοιγενὴς μεγαλοσύνη τοῦ Κεβέδο καὶ τοῦ Πικάσο. Ὁποιαδήποτε σελίδα τοῦ Ραμὸν Γκόμεθ δὲ λὰ Σέρνα διερευνᾶ σὰν νυφίτσα ὅ,τι εἶναι φυσικὸ καὶ μεταφυσικό, μπαίνει καὶ ἐξετάζει τὴν ἀλήθεια καὶ τὸ φάντασμά της, καὶ ὅ,τι ξέρει καὶ ἔχει γράψει γιὰ τὴν Ἰσπανία δὲν τὸ εἶχε πεῖ κανεὶς ἄλλος πρὶν ἀπ᾽ αὐτόν. Ὑπῆρξε συσσωρευτὴς σύμπαντος μυστικοῦ. Ἄλλαξε τὴ σύνταξη τῆς γλώσσας μὲ τὰ ἴδια του τὰ χέρια, ἀφήνοντάς την νὰ ἐμπνέεται ἀπὸ τὰ δακτυλικά του ἀποτυπωματα ποὺ κανεὶς δὲν μπορεῖ νὰ τὰ σβήσει.

Τὸν δὸν Ἀντόνιο Ματσάδο τὸν εἶδα πολλὲς φορὲς νὰ κάθεται στὸ καφέ του, νὰ φοράει πάντα τὸ μαῦρο κουστούμι τοῦ συμβολαιογράφου, νὰ εἶναι πολὺ σιωπηλὸς καὶ διακριτικός, γλυκὸς καὶ σοβαρὸς σὰν ἰσπανικὸ γέρικο δέντρο. Εἶναι σίγουρα ἀλήθεια αὐτὸ ποὺ ἔλεγε ὁ φαρμακόγλωσσος Χουὰν Ραμὸν Χιμένεθ, αὐτὸ τὸ διαβολικὸ γεροντόπαιδο τῆς ποίησης, γιὰ τὸν δὸν Ἀντόνιο: ὅτι ἦταν πάντοτε γεμάτος στάχτες καὶ ὅτι περπατοῦσε ἔχοντας φυλαγμένα στὶς τσέπες του μόνο ἀποτσίγαρα.

Ὁ Χουὰν Ραμὸν Χιμένεθ, ποιητὴς περίλαμπρος, ἐπιφορτίστηκε μὲ τὴν ἀποστολὴ νὰ μοῦ καταστήσει γνωστὴ τὴν θρυλικὴ ἰσπανικὴ ζηλοφθονία. Τοῦτος ὁ ποιητής, ποὺ δὲν εἶχε ἀνάγκη νὰ φθονεῖ κανέναν καὶ ποὺ τὸ ἔργο του ἀκτινοβολεῖ καὶ φωτίζει τὰ σκοτάδια τοῦ αἰώνα μας, ζοῦσε σὰν ψευδοερημίτης, ἐμπαίζοντας ἀπὸ τὸ κρησφύγετό του ὅποιον πίστευε ὅτι τὸν ἐπισκίαζε.

Οἱ νεαροὶ ποιητές —ὁ Λόρκα, ὁ Ἀλβέρτι, ἀλλὰ καὶ ὁ Χόρχε Γκιγιὲν καὶ ὁ Πέδρο Σαλίνας— καταδιώκονταν ἐπιμόνως ἀπὸ τὸν Χουὰν Ραμὸν Χιμένεθ, ἀπὸ αὐτὸν τὸν γενειοφόρο δαίμονα ποὺ καθημερινῶς ἐξαπέλυε τὰ βέλη του πότε ἐνάντια στὸν ἕναν καὶ πότε ἐνάντια στὸν ἄλλον. Καὶ σὲ μένα ἐνάντια ἔγραφε κάθε βδομάδα κάτι κακεντρεχῆ σχόλια ποὺ δημοσιεύονταν τὶς Κυριακὲς στὴν ἐφημερίδα Ἐλ Σόλ. Προσωπικῶς προτίμησα νὰ ζῶ καὶ νὰ τὸν ἀφήσω κι ἐκεῖνον νὰ ζεῖ. Ποτὲ δὲν μ᾽ ἔνοιαξε τίποτα ἀπ᾽ αὐτά. Δὲν ἀπάντησα —οὔτε ἀπαντῶ ποτέ— στὶς φιλολογικὲς ἐπιθέσεις.

 

Μετάφραση: Γιῶργος Κεντρωτής.

Ἀπὸ τὸ βιβλίο: Pablo Neruda, Confiesο que he vivido, Seix Barral. Barcelona 2017, σσ. 135-136.

 

Τετάρτη 3 Απριλίου 2019

ΡΑΜΟΝ ΓΚΟΜΕΘ ΔΕ ΛΑ ΣΕΡΝΑ



RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA


GREGUERIAS

Lo que defiende a las mujeres es que piensan que todos los hombres son iguales, mientras que lo que pierde a los hombres es que creen que todas las mujeres son diferentes.

El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.

Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.

Los globos de los niños van por la calle muertos de miedo.

El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.

¿Y si las hormigas fuesen ya los marcianos establecidos en la Tierra?

La gallina está cansada de denunciar en la comisaría que le roban los huevos.

Lo peor del loro es que quiera hablar por teléfono.

Eso de creer que el loro no sabe lo que dice es no querer ofender, pero el loro nos mira cuando nos insulta.

Respetamos ese insecto que se pasea por el frutero porque es el que ha becado el campo para que vea la ciudad.

El sueño es un depósito de objetos extraviados.

El que está en Venecia es el engañado que cree estar en Venecia. El que sueña con Venecia es el que está en Venecia.

Los recuerdos encogen como las camisetas.

Al ver el anuncio de "6 vueltas" en el aparato de feria nos ha parecido que la vida no es más que eso, "X vueltas".

No hay que tirarse desde demasiado alto para no arrepentirse por el camino.

La prisa es lo que nos lleva a la muerte.

En cada día amanece todo el tiempo.

El más sorprendido por la herencia es el que tiene que dejarla.

Por los ojos nos vamos de la vida.

Nos sorprende ver en la tienda de antigüedades la taza en que tomábamos el café con leche cuando éramos niños.

Es sorprendente cómo se mete la fiebre en el tiralíneas del termómetro.

Astrónomo es un señor que se duerme mirando las estrellas.

La medicina ofrece curar dentro de cien años a los que se están muriendo ahora mismo.

En lo que más avanza la civilización es en la perfección de los envases.

El ventilador debía dar aire caliente en invierno.

Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras.

Un país donde los que juegan al toro siempre encuentran quien haga de toro es un país paradójico progresivo.

La historia es un pretexto para seguir equivocando a la humanidad.

En las grandes solemnidades llenas de personajes uniformados parece que hay algunos repetidos.

Me gustaría pertenecer a esa época del futuro en que la historia tendrá doscientos tomos, para ver cómo se la aprenderán los niños.

No confiéis demasiado en vuestro propio corazón, porque él os fallará en definitiva.

No importa que nuestro vaso sea pequeño, pues lo importante es que la botella esté llena.

No debemos ser cómplices ni de nosotros mismos.

A un mentiroso sólo lo cura un sordo.

La popularidad es que nos conozcan los que no conocemos.

La mayor ingenuidad del novel círculo literario es el nombramiento de tesorero.

El lector -como la mujer- ama más a quien le ha engañado más.

Al cine hay que ir bien peinado, sobre todo por detrás.

No hay nada que desoriente tanto como un número de teléfono que hemos apuntado y que no sabemos a quién pertenece.

Hay tipos a los que es tan difícil sacarles una idea de la cabeza como el tapón que se ha hundido en la botella.

La O es la I después de comer.

Templar el agua del baño es como preparar un buen té.

El que bebe en taza, hay un momento en que sufre eclipse de taza.

El que pide un vaso de agua en las visitas es un conferenciante fracasado.

Algo se juega uno al echar los dados de hielo en el vaso.

Burbujas: momento en que el agua entrega su alma a Dios.

El baño, al desaguarse, protesta de lo sucedido.

En las aguas minerales burbujean peces invisibles, almas del silencio acuático, respiración de ranas, peces desaparecidos y últimos suspiros.

Las lágrimas que se vierten en las despedidas de barco son más saladas que las otras.

Las lágrimas desinfectan el dolor.

La lluvia es triste porque nos recuerda cuando fuimos peces.

Los lagos son los charcos que quedaron del Diluvio.

El granizo arroja su arroz festejando la boda del estío.

Las olas esculpen en las rocas calaveras de gigantes.

El hielo se derrite porque llora de frío.

El agua no tiene memoria: por eso es tan limpia.

El agua se suelta el pelo en las cascadas.

Donde es más feliz el agua es en los cangilones de la noria.

No hay nadie que saboree el agua como el pájaro.

El arroyo trae al valle las murmuraciones de las montañas.

El río cree que el puente es un castillo.

Los ríos no saben su nombre.

El ideal de las piedras es lavarse los pies en los ríos.

Los ríos siempre están escribiendo al mar la más larga carta.

Ese que lleva el paraguas abierto cuando ya no llueve parece un paracaidista caído del nido.

El paraguas puesto a secar abierto en el suelo parece una tortuga de luto.

Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia.

Los paraguas son viudos que están de luto por las sombrillas desaparecidas.

En las tormentas hay truenos sin rayos porque su rayo se ha traspapelado, y por lo mismo hay rayos con olvido de su trueno correspondiente.

El mar se pasa la vida duchando a la tierra para ver de hacerla entrar en razón.

El mar sólo ve viajar. Él no ha viajado nunca.

El mar arrastra de los pelos al río.

En la ola está el espejo de los abismos.

La ola muere en espuma de impotencia al no poder pasar tierra adentro.

El mar es mucha espuma de brocha y mucho filo de ola para afeitar las algas de la playa.

Todo el mar quiere salvarse en el tablón que flota.

La melancolía de los ríos de América es que son tan grandes que no pueden tener puentes.

El acto más bello de la playa es ver cómo se quita las medias de arena la mujer bonita.

Los mejillones son las almejas de luto.

Esponjas: calaveras de las olas.

En las caracolas ha quedado rizada en miniatura una ola, un rizo del mar cuando era niño.

Los cangrejos son manos de pianistas torpes tocando barcarolas.

- ¿Los peces lloran?
- Los peces no necesitan llorar, porque el mar es pura y salada lágrima.

Las conchas de las playas son los restos de los arroces que se come Neptuno.

Un pie levanta la colcha del mar: es el delfín.

Cuando aparecen tres perlas en una ostra es que el mar ha regalado al hombre una botonadura.

Las nubes de la tarde acuden al ocaso para empapar su sangre y caer como algodones usados
en el cubo del otro hemisferio.

Hay nubes que son como alas extraviadas.

Las nubes caen como leones sobre la luna, pero no la pueden devorar.

La tormenta comienza con un gran portazo conyugal, como si la diosa se hubiese marchado violentamente, dejando al dios encolerizado.

Hay unas nubes largas y finas que son como costillas del cielo.

Los días de lluvia, el Metro se convierte en submarino.

La lluvia acaba por olvido; pero, a veces, vuelve a acordarse, y vuelve a llover.

El pingüino, con la servilleta puesta, está esperando la hora de la sopa del Juicio Final en las playas antárticas.

Toda gota nace para estalactita, pero cae sólo como mortal gota.

La nieve se apaga en el agua.

Los remeros de la regata componen el ciempiés acuático.

La tragedia de la gota de agua cayendo en el cubo del lavabo toda la noche es una tragedia de asunto lacónico, pero espeluznante, que conocen las pobres criaturas humanas, en las que no todo ¡ni muchomenos!, es heroico…

Παρασκευή 15 Μαρτίου 2019

ΡΑΜΟΝ ΓΚΟΜΕΘ ΔΕ ΛΑ ΣΕΡΝΑ



RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA


GREGUERIAS: LA LUNA

La luna adora los acantilados.

La luna está llena de objetos perdidos.

La luna sueña que es la luna.

Lo que le da más terror a la luna es el bostezo del cocodrilo.

La luna es la pastilla de aspirina que de vez en cuando se toma el terráqueo para sus terribles dolores de cabeza, y si no aparece en el cielo de la mañana es que no pudo disolverla.

La luna es la aspiración suprema de los ojos en blanco.

La luna marca las venas de las carreteras.

Luna: farmacia de turno en la soledad de los campos.

La luna aumenta el tuétano de los huesos.

Las estatuas son las espías de la luna.

No vayas a la luna, porque tiene unos bancos de piedra tan duros que no es posible sentarse en ellos.

El circo romano en las noches de luna es la dentadura del pasado.

La luna, que es la albañila de la noche, consolida en la noche los torreones a medio acabar.

Había tanta luna aquella noche que la ciudad se había convertido en pueblo.

La luna almidona las camisas.

Claro de luna: la luna en bandeja de plata.

La luna lleva la contabilidad de los árboles, los ríos y las montañas.

Si no hubiese luna, los ríos equivocarían su camino.

La luna alimenta y platea a las sardinas.

La luna parecía un resto de galleta María mordisqueada por Júpiter.

La luna es la turista que ha visto desaparecer más ciudades y monumentos, pero todos los recuerda.

La luna es un Banco de metáforas arruinado.

Πέμπτη 28 Φεβρουαρίου 2019

ΡΑΜΟΝ ΓΚΟΜΕΘ ΔΕ ΛΑ ΣΕΡΝΑ



RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA


GREGUERIAS


Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas.

Al caer la estrella se le corre un punto a la media de la noche.

Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.

Carterista: caballero de la mano en el pecho... de otro.

El cometa es una estrella a la que se le ha deshecho el moño.

La B es el ama de cría del alfabeto.

Los tornillos son clavos peinados con la raya al medio.

El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.

La ametralladora suena a máquina de escribir de la muerte.

La lagartija es el broche de las tapias.

Los recuerdos encogen como las camisetas.

La felicidad consiste en ser un desgraciado que se sienta feliz.

Aburrirse es besar a la muerte.

Sobre las hojas grises de los olivos gravita aún el polvo que levantaron los carros romanos y las diligencias.

Los monos no encanecen porque no piensan.

El agua se suelta el pelo en las cascadas.

El niño intenta extraerse las ideas por la nariz.

El desierto se peina con peine de viento; la playa con peine de agua.

En la noche helada cicatrizan todos los charcos.

El saltamontes es una espiga escapada que ha comenzado a dar brincos.

El escritor quiere escribir su mentira y escribe su verdad.

Me movía y hacía gestos frente al espejo, pero me reflejaba inmóvil. ¡El espejo se había quedado paralítico!

No se deben dejar las tijeras abiertas porque así podrán cortar el hilo del destino.

El libro es el salvavidas de la soledad.

La muerte es hereditaria.

El perfume es el eco de las flores.

El libro es un pájaro con más de cien alas para volar.

Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.

La prisa es lo que nos lleva a la muerte.

En cada día amanece todo el tiempo.

No importa que nuestro vaso sea pequeño, pues lo importante es que la botella esté llena.

A un mentiroso sólo lo cura un sordo.

La timidez es como un traje mal hecho.

El cerebro es un paquete de ideas arrugadas que llevamos en la cabeza.

A cada disparo recula el cañón, como asustado por lo que acaba de hacer.