Πέμπτη 27 Ιανουαρίου 2022

ΤΟ ΣΧΟΛΕΙΟ ΤΟΥ ΧΕΙΜΩΝΑ

 


PABLO NERUDA

 

ΤΟ ΣΧΟΛΕΙΟ ΤΟΥ ΧΕΙΜΩΝΑ

 

Τὸ σχολεῖο καὶ ὁ χειμώνας εἶναι δύο ἡμισφαίρια,

ἕνα μόνο μῆλο κρύο καὶ μεγάλο,

κάτω στὶς αἴθουσες ὅμως ἀνακαλύπτουμε

κόσμους ὑποχθόνιους γιὰ φαντάσματα,

ἐνῶ στὸν μυστικὸ τὸν κόσμο

περπατᾶμε

μὲ δέος.

 

Εἶναι ἡ θαμμένη σκιά,

ὁ ἄνευ λόγου ἀγώνας

μὲ ξύλινα σπαθιά,

συμμορίες στὸ ἡμίφως

ὁπλισμένες μὲ βελανίδια,

οἱ μασκαρεμένοι μαθητὲς

στοῦ σχολειοῦ τὸν ὑπόκοσμο.

 

Ἔπειτα τὸ ποτάμι καὶ τὸ δάσος, τὰ πράσινα

δαμάσκηνα, ὁ Σαντοκὰν καὶ ἡ Σαντοκάνα,

ἡ περιπέτεια μὲ μάτια λεοπάρδαλης,

τὸ καλοκαίρι μὲ χρῶμα σταριοῦ,

ἡ πανσέληνος ἐπάνω ἀπὸ τὰ γιασεμιά,

καὶ

ἀλλάζουν τὰ πάντα:

κάτι γλιστράει ἀπὸ τὸν οὐρανὸ,

κάποιο ἀστέρι πέφτει-πέφτει

ἢ μέσα στὸ πουκάμισό σου

ἀνατριχιάζει ἡ γῆ,

κάτι ἀπίστευτο ἀνακατεύτηκε μὲ τὸν πηλό σου

καὶ ἄρχισε νὰ σὲ καταβροχθίζει ὁ ἔρωτας.

 

Μετάφραση: Γιῶργος Κεντρωτής.

 



ΠΟΔΗΛΑΤΑ ΚΑΙ ΠΟΔΗΛΑΤΕΣ

 






ΠΟΔΗΛΑΤΑ ΚΑΙ ΠΟΔΗΛΑΤΕΣ

(Περί μεταφράσεως ο λόγος)

ΔΥΟ ΕΞΑΙΡΕΤΙΚΑ ΒΙΒΛΙΑ ΑΠΟ ΤΟΝ GUTENBERG

 



ΔΥΟ ΕΞΑΙΡΕΤΙΚΑ ΒΙΒΛΙΑ ΑΠΟ ΤΟΝ GUTENBERG

ΑΓΑΠΗΜΕΝΑ ΒΙΒΛΙΑ

 





ΑΓΑΠΗΜΕΝΑ ΒΙΒΛΙΑ

Τετάρτη 26 Ιανουαρίου 2022

Η ΓΗ ΤΟΥ ΝΟΤΟΥ

 


PABLO NERUDA

 

Η ΓΗ  ΤΟΥ ΝΟΤΟΥ

 

Ἡ ἀτελείωτη γραμμὴ τῶν συνόρων: ἀπὸ

τὸ Βίο-Βίο

ἴσαμε τὸ Ρελονκαβί, περνώντας

ἀπὸ

τὸ Ρενάικο, τὴ Μαύρη Σέλβα,

τὸ Πιγιανλελβούν, τὸ Λαουτάρο,

κι ἀκόμα παραπέρα, ἀπὸ τὰ αὐγὰ τῶν περδικιῶν,

τὰ πυκνὰ βρύα τῆς ζούγκλας,

τὰ φύλλα μαζὶ μὲ τὸ φουσκί,

τὶς διάφανες

περίκομψα νεῦρα ἁπλῶς

ἀράχνες

μὲ τὶς μιγαδικές τους κόμες·

ἕνα φίδι,

ἴδιο ἀνατριχίλα,

περνάει τὸν μαῦρο βάλτο,

γυαλίζει,

ἐξαναφίζεται·

τὰ εὑρήματα

τοῦ δάσους,

ἡ αἴσθηση πὼς χάθηκες

κάτω

ἀπὸ τροῦλλο, σὲ κλίτος ἐκκλησίας,

τὸ σκοτάδι τοῦ δάσους

(τὸ δίχως δρομολόγιο,

τὸ τοσοδὰ μικρό) γεμάτο τρωκτικά,

καρπούς, φτερώματα

κι ἐγὼ θὰ χαθῶ

στὰ πιὸ μαῦρα

σωθικὰ τοῦ πράσινου·

πουλιὰ τσιρίζουν παγωμένα,

γκρεμίζεται ἕνα δέντρο,

κάτι πετάει καὶ πέφτει

στὸ κεφάλι μου πάνω.

 

Εἶμαι μόνος,

στὴ γενέθλια ζούγκλα,

μέσα στὴ βαθιὰ

καὶ μαύρη Ἀραουκανία.

Ὑπάρχουν φτερὰ

ποὺ κόβουν τὴ σιωπὴ μὲ ψαλίδια,

καὶ μιὰ σταγόνα πέφτει

βαριὰ καὶ κρύα σὰν

ἀλογοπέταλο.

Ἀντηχεῖ καὶ σωπαίνει τὸ δάσος:

σωπαίνει ὅταν ἀκούω,

ἀντηχεῖ ὅταν κοιμᾶμαι·

θάβω

τὰ κατάκοπα πόδια μου

σὲ γερασμένων λουλουδιῶν

τὰ κορήματα, στὶς ἀποσυνθέσεις

πουλιῶν, φύλλων καὶ καρπῶν·

τυφλό, ἀπελπισμένο,

σὰν σημαδάκι φεγγερὸ ποὺ λάμπει —

κάποιο σπίτι.

 

Εἶμαι πάλι ζωντανός.

Ἀλλὰ μόνο ἀπὸ τότε,

ἀπὸ τὰ χαμένα μου βήματα,

ἀπὸ τὴ μπερδεμένη ἐρημιά, ἀπ᾽ τὸν φόβο,

ἀπὸ τ᾽ ἀναρριχητικὰ φυτά,

ἀπὸ τὸν πράσινο κατακλυσμό, καὶ δίχως κὰν διαφυγή,

ἐγύρισα πίσω ἔχοντας τὸ μυστικὸ μαζί μου:

μόνο τότε καὶ ἐκεῖ νὰ τὸ μάθω μπόρεσα,

στοῦ πυρετοῦ μου τὶς γκρεμίλες,

ἐκεῖ, μέσα στὸ φῶς τοῦ σκότους,

συμφωνήθηκε καὶ ὐπογράφτηκε

τὸ συμβόλαιό μου μὲ τῆς γῆς τὸ χῶμα.

 

Μετάφραση: Γιῶργος Κεντρωτής.

 




ΧΟΣΕ ΑΣΟΥΝΣΙΟΝ ΣΙΛΒΑ

 


JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896)

 

NOCTURNO

 

Oh dulce niña pálida, que como un montón de oro
de tu inocencia cándida conservas el tesoro;
        a quien los más audaces, en locos devaneos
        jamás se han acercado con carnales deseos;
tú, que adivinar dejas inocencias extrañas
en tus ojos velados por sedosas pestañas,
        y en cuyos dulces labios —abiertos sólo al rezo—
        jamás se habrá posado ni la sombra de un beso...
Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso,
con esa voz que tiene suavidades de raso:
        si entrevieras en sueños a aquél con quien tú sueñas
        tras las horas de baile rápidas y risueñas,
y sintieras sus labios anidarse en tu boca
y recorrer tu cuerpo, y en su lascivia loca
        besar todos sus pliegues de tibio aroma llenos
        y las rígidas puntas rosadas de tus senos;
si en los locos, ardientes y profundos abrazos
agonizar soñaras de placer en sus brazos,
        por aquel de quien eres todas las alegrías,
        ¡oh dulce niña pálida!, di, ¿te resistirías?...

 

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NOCTURNO I

 

A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
cruzando del espacio la negra sombra
filtran por la ventana rayos de luna,
que trazan luces largas sobre la alfombra,
y en alas de las notas a otros lugares,
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
y en gótico castillo donde en las piedras
musgosas por los siglos, crecen las yedras,
puestos de codos ambos en tu ventana
miramos en las sombras morir el día
y subir de los valles la noche umbría
y soy tu paje rubio, mi castellana,
y cuando en los espacios la noche cierra,
el fuego de tu estancia los muebles dora,
y los dos nos miramos y sonreímos
mientras que el viento afuera suspira y llora!

 

¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
cuando sobre las teclas vuelan sus manos!

 

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NOCTURNO II

 

¡Poeta!, ¡di paso
los furtivos besos!…

 

¡La sombra! ¡Los recuerdos! La luna no vertía
allí ni un solo rayo… Temblabas y eras mía
Temblabas y eras mía bajo el follaje espeso,
una errante luciérnaga alumbró nuestro beso,
el contacto furtivo de tus labios de seda…
La selva negra y mística fue la alcoba sombría…
En aquel sitio el musgo tiene olor de reseda…
Filtró luz por las ramas cual si llegara el día,
entre las nieblas pálidas la luna aparecía…

 

¡Poeta, di paso
los íntimos besos!

 

¡Ah, de las noches dulces me acuerdo todavía!
En señorial alcoba, do la tapicería
amortiguaba el ruido con sus hilos espesos
desnuda tú en mis brazos fueron míos tus besos;
tu cuerpo de veinte años entre la roja seda,
tus cabellos dorados y tu melancolía
tus frescuras de virgen y tu olor de reseda…
Apenas alumbraba la lámpara sombría
los desteñidos hilos de la tapicería.

 

¡Poeta, di paso
el último beso!

 

¡Ah, de la noche trágica me acuerdo todavía!
El ataúd heráldico en el salón yacía,
mi oído fatigado por vigilias y excesos,
sintió como a distancia los monótonos rezos!
Tú, mustia, yerta y pálida entre la negra seda,
la llama de los cirios temblaba y se movía,
perfumaba la atmósfera un olor de reseda,
un crucifijo pálido los brazos extendía
y estaba helada y cárdena tu boca que fue mía!

 

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NOCTURNO III

 

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lángida
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban.
Y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!

 

Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida
y el chillido
de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada…

 

Y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella… ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!