Τρίτη, 3 Σεπτεμβρίου 2013

ΚΑΡΛΟΣ ΒΙΓΙΑΓΡΑ ΜΑΡΣΑΛ!







CARLOS VILLAGRA MARSAL (1932)


PRESENTE

Entre el árbol y el agua que extermina,
junto a su tronco resonante y duro
se ahoga el mundo y renazco ante la espina.

Contra un rasgueo triste, vago, oscuro
bastimento del pecho en correntada,
una creciente de contorno puro.

Tornan a su lugar los rostros. Nada.
Horizontal y lentamente asida
boya la voz en una remansada.

A la orilla. Detrás, mengua la herida,
envejecen el yugo y la coyunda,
la médula en cenizas nos olvida.

Mas surge una guaranía y me circunda
los huesos y el rezumo de mi nombre,
favorece mi sangre más profunda

y me declara que el dolor y el hombre
se hospedan dentro de su mismo canto
y aunque recuerde el grito, aunque me asombre,

trajinan solos, cierran mi quebranto
y al tocar su horizonte descoyuntan
estrellas sobre el filo de mi llanto.

Al ser así, los huesos me repuntan
hacia un paraje antiguo de agonía
y por el centro, ahí donde se ayuntan

guitarras de vigilia y travesía
y el pulso grave, ciegamente fuerte,
de un jazmín al parral del mediodía,

sin adiós ni temblor, azul de suerte,
por turbios tajamares jalonado,
es sutil el pregusto de mi muerte.

Y en silencio auxiliar, arrebatado,
principio pues y sigo, alfar del hueco,
del molde de mi cuerpo desatado,

con sed desierta y despertar reseco,
con palabras de olor caliente, pleno
en la curva nocturna, eco tras eco

de mi valle frutal cierto y moreno
en las cumbres del sueño, ya con rojos
machetes como nervios, al sereno,

termino acá, con un farol por ojos,
y arribeño del alba, rabelero,
aún con puños, con últimos despojos,

en diagonal perdida de lucero
entrego para el viento del poniente
esta picada abierta a sol entero

desde mi propia tierra hasta mi frente.

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